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FAQs

¿Por qué se contrae una deuda?

myegoo_contraerdeuda-2Aunque parece una respuesta única, no lo es. No siempre un impago va ligado a una actitud morosa voluntaria:

Mala información. Por ejemplo, leen las condiciones de contratación y por un malentendido creen que el pago es a 180 días en lugar de a 90 o que el pago se hacía por talón en lugar de por transferencia. Un error fácil de solventar

Motivos técnicos. Que el banco rechace el cobro por medio de domiciliación por no haberlo puesto como autorizado a tiempo o que se produzca una caída del propio sistema al realizar el pago.

Mala organización. Que hayan perdido la factura o que tengan administradores a los que hay que insistir sistemáticamente para que paguen, no por solvencia sino por falta de planificación.

 

Otro de los escenarios puede ser en el que sí que exista voluntad de impago pero obedezca a una situación específica. En este caso, no son morosos recurrentes y eliminando el elemento motivador, pagarían sin problemas.

Desacuerdo con la factura. Bloquea el pago voluntariamente.

Falta de liquidez puntual. Un imprevisto que se produzca en tesorería.

Burocracia. Suele pasar cuando nuestro cliente es un organismo público o una gran empresa.

Conseguir descuentos. Sondea el mercado y si se entera que se factura su mismo pedido a menor precio, bloquea el pago.

Antiguo cliente. Se ha enfadado por una incidencia y ha cambiado de proveedor. Su cobro de manera amistosa será complicado.

Crisis. Lamentablemente, no necesita ninguna aclaración adicional.

Por último, los morosos que por razones más o menos “nobles” caen continuamente en impagos.

Cash Management. Retrasa el pago de manera voluntaria para poder ganar unos días en los que ese dinero esté rentando.

Deudor problemático. Busca excusas para no pagar, inventando defectos en el servicio por ejemplo.

Falta de liquidez crónica. Muchos pagos y poco cash flow.

Mala estructura financiera. Muy asociado a una mala organización o un mal administrador pero sin ánimo de que sea un situación meramente transitoria.

Moroso habitual. No paga por sistema a no ser que se abra un procedimiento judicial.

Defraudador. Nunca ha tenido la intención de respetar el acuerdo.

En los últimos ejemplos son conductas que se mantienen a lo largo del tiempo, por lo que no está de más estudiar el histórico de cada cliente o proveedor potencial para ahorrarnos el mal trago.

Nuestro Índice de Riesgo Financiero y de Morosidad os da esos datos, además de una previsión de 12 meses sobre la probabilidad de incumplimiento de pago en tiempo real.

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